TENDENCIAS

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), en 2016 más de 650 millones de personas eran obesas y observaron que entre 1975 y 2016 la prevalencia mundial de la obesidad se ha casi triplicado[i].

El exceso de peso en los adultos tiene una serie de sobrecostes y repercusiones sobre los sistemas sanitarios, debido a su elevada morbi-mortalidad y prevalencia[ii]. Para la prevención y tratamiento de la obesidad, son imprescindibles una serie de medidas y pautas saludables. Entre ellas, la alimentación y el ejercicio físico desempeñan un papel esencial1,[iii].

Encuadrado en un estilo de vida saludable, un patrón dietético adecuado con vistas a perder peso debe incluir una serie de modificaciones: cuantitativas (menor tamaño de raciones, restricción energética), cualitativas (distinta proporción de nutrientes) y mixtas3.

El número de dietas para adelgazar se ha multiplicado exponencialmente, algunas con mayor popularidad que otras. Entre ellas se encuentra el ayuno intermitente, el cual está ganando cada vez más seguidores y defensores de su eficacia. Aunque tampoco faltan sus detractores.

¿Es el ayuno intermitente un patrón equilibrado y adecuado para perder peso? ¿O por el contrario plantea demasiadas restricciones? ¡Lo vemos a continuación!

Tipos de ayuno intermitente

Contrario a las recomendaciones de 5 tomas al día, el ayuno intermitente aboga por espaciar periódicamente las ingestas. A lo largo de la historia, numerosas religiones y culturas han practicado el ayuno. En la Antigua Roma realizaban una única ingesta (coena) a las 16:00, ya que consideraban que comer más de una vez al día no era saludable[iv].

Existen múltiples variantes del ayuno intermitente, entre ellas encontramos[v]:

  1. Periodic Prolonged Fasting (PF) o Intermittent Calorie Restriction (ICR): se ayuna hasta 24 horas una o dos veces por semana. Los días restantes se realizan ingestas ad libitum (a voluntad)[vi].
  2. Time-restricted Fasting (TRF): se ingieren alimentos durante un periodo de tiempo determinado, por ejemplo, durante 8 horas, ayunando las 16 horas restantes del día[vii].
  3. Alternate Day Fasting (ADF): en la misma semana, se van alternando días de ayuno (≤ 25% requerimientos energéticos) y días con ingesta ad libitum5.

¿Beneficios?

Modelos animales y ensayos en humanos parecen indicar que el ayuno intermitente contribuye a la pérdida de peso y parece tener efectos beneficiosos sobre la composición corporal, biomarcadores cardiovasculares y el envejecimiento. A nivel celular parece que aumenta la resistencia frente al estrés oxidativo, disminuye la inflamación y promueve la longevidad5.

Además, estudios preclínicos y ensayos clínicos han demostrado que el ayuno intermitente podría tener beneficios para muchas afecciones de salud, como obesidad, diabetes mellitus, enfermedades cardiovasculares, cánceres y trastornos neurológicos[viii].

Sin embargo, existe una gran heterogeneidad entre los estudios realizados. Falta una estandarización de cara al número y perfil de participantes incluidos en las muestras, así como en la duración y tipo de ayuno seguido. Por otro lado, la tasa de abandono es elevada, y se plantean dificultades metodológicas como la gran variabilidad que existe en los días con ingesta ad libitum. Por todo ello, es difícil sacar resultados concluyentes5,8.

Dietas aprobadas para perder peso

Hoy en día, las dietas adelgazantes realmente eficaces, con evidencia y aval científico, son escasas. La Sociedad Española para el Estudio de la Obesidad (SEEDO) recomienda un modelo de Dieta Mediterránea ligeramente hipocalórica, para perder peso, debido a sus beneficios sobre la salud y mortalidad, junto a la práctica de ejercicio físico de manera regular3.

La nutrición es un arte, y en cualquier tipo de intervención nutricional, debe haber un profesional de la nutrición detrás. El papel del dietista-nutricionista no sólo engloba el diseñar una dieta para lograr una pérdida de peso adecuada, sino que su labor se extiende al seguimiento y monitorización del paciente, así como el realizar educación nutricional. Por ello, antes de empezar cualquier dieta o programa para adelgazar, es mejor consultar con un especialista.


[i] WHO. Obesidad y sobrepeso [Internet]. Consultado el 13-11-19. Disponible en: https://www.who.int/es/news-room/fact-sheets/detail/obesity-and-overweight

[ii] Hernáez Á, Zomeño MD, Dégano IR, Pérez-Fernández S, Goday A, Vila J, Civeira F, Moure R, Marrugat J. Exceso de peso en España: situación actual, proyecciones para 2030 y sobrecoste directo estimado para el Sistema Nacional de Salud. Rev Esp Cardiol. 2019 Nov;72(11):916-924. doi: 10.1016/j.rec.2018.10.010.

[iii] SEEDO. Consenso SEEDO 2016. Prevención, Diagnóstico y Tratamiento de la obesidad. Posicionamiento SEEDO 2016 [Internet]. Consultado el 13-11-19. Disponible en: https://www.seedo.es/images/site/ConsensoSEEDO2016.pdf

[iv] Paoli A, Tinsley G, Bianco A, Moro T. The Influence of Meal Frequency and Timing on Health in Humans: The Role of Fasting. Nutrients. 2019 Mar 28;11(4). pii: E719. doi: 10.3390/nu11040719.

[v] Stockman MC, Thomas D, Burke J, Apovian CM. Intermittent Fasting: Is the Wait Worth the Weight? Curr Obes Rep. 2018 Jun;7(2):172-185.

[vi] St-Onge M-P, Ard J, Baskin ML, Chiuve SE, Johnson HM, Kris-Etherton P, et al. Meal timing and frequency: implications for cardiovascular disease prevention: a scientific statement from the American Heart Association. Circulation [Internet] 2017;135:e96–121.

[vii] Collier R. CMAJ. Vol. 185. Canadian Medical Association; 2013. Intermittent fasting: The science of going without; pp. E363–4.

[viii] De Cabo, R., Mattson, MP. Effects of Intermittent Fasting on Health, Aging, and Disease. New England Journal of Medicine. 2019 Dec 26;381(26):2541-2551. doi: 10.1056/NEJMra1905136.

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