Aceite de coco

El consumo de aceite de coco está en pleno auge por ser considerado como una grasa saludable pese a su alto contenido en grasas saturadas. Sin embargo, existe mucha controversia sobre si realmente el aceite de coco supone beneficios o es perjudicial para la salud.

Todo sobre el aceite de coco

La grasa del aceite de coco es principalmente saturada (84%), pero también presenta un elevado contenido en ácido láurico (48%)[1], un triglicérido de cadena media (MCT). Su contenido en estos triglicéridos frente a los triglicéridos de cadena larga (LCTs) es lo que ha llevado a esta controversia, ya que los MCTs parecen comportarse de una forma diferente a los LCTs.

En la siguiente tabla se muestra una comparación del perfil lipídico de este aceite con el aceite de oliva virgen extra, el aceite de girasol y la mantequilla, todos muy usados en España1:

Sus beneficios

Por un lado, se indica que el aceite de coco podría presentar propiedades beneficiosas, como propiedades “adelgazantes”. Esto es debido a que la oxidación directa en el hígado de los MCTs resulta en una lipemia postprandial más sutil, lo que podría evitar su deposición excesiva en los adipocitos. Además, su rápido metabolismo da lugar a cetosis, posible inductor de saciedad, pero su mecanismo sigue sin especificarse[2].

Pese a estas teorías, hay otros estudios más recientes que desvinculan estos beneficios con el aceite de coco[3].

Su efecto cardioprotector

Otro beneficio vinculado a este aceite es un efecto cardioprotector: en un estudio aleatorizado se han comparado los efectos sobre el perfil lipídico del consumo de tres grasas diferentes: aceite de coco, aceite de oliva virgen extra y mantequilla.

La mantequilla y el aceite de coco, pese a ser dos grasas prioritariamente saturadas, parecen tener diferentes efectos. Lo mismo sucede con el aceite de oliva virgen extra, cuya grasa predominante es la monoinsaturada. En este estudio se vio cómo el aumento del colesterol LDL (LDL-C) es superior en la mantequilla frente a los otros dos aceites, mientras que el efecto del aceite de coco y el aceite de oliva virgen extra sobre esta lipoproteína es más comparable. El aceite de coco también pareció aumentar considerablemente el colesterol HDL (HDL-C) en comparación con la mantequilla y el aceite de oliva, por ello se ha relacionado con efectos cardioprotectores, aunque parece que la evidencia de este beneficio no es del todo concluyente[4].

Otros ensayos aleatorizados muestran también que el consumo de este aceite aumenta tanto el LDL-C como el HDL-C, a diferencia de otros aceites que aumentan solamente el LDL-C. En términos generales, el colesterol total se ve aumentado igualmente, pero se ve mejorada la relación colesterol total/HDL-C. Ensayos clínicos a más largo plazo tendrían que dilucidar si estos resultados son clínicamente relevantes para vincular el consumo de este aceite con efectos cardioprotectores3.

Por otro lado, lo que se puntualiza, es que no hay que olvidar que el aceite de coco está compuesto principalmente por ácidos grasos saturados, y el consumo excesivo de este tipo de grasas en la dieta se asocia con un aumento de LDL-C, factor de riesgo cardiovascular, por lo que se recomienda que el consumo del aceite de coco se haga de forma moderada u ocasional, y en el marco de una dieta variada y equilibrada[5].

 
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[1] Base de Datos Española de Composición de Alimentos (BEDCA). Acceso el 11/09/2020. Disponible en: https://www.bedca.net/bdpub/index.php

[2] Sankararaman S, Sferra TJ. Are We Going Nuts on Coconut Oil?. Curr Nutr Rep. 2018;7(3):107-115. doi:10.1007/s13668-018-0230-5

[3] O Santos H., Howell S., Earnest C.P., Teixeira F.J. Coconut oil intake and its effects on the cardiometabolic profile – A structured literature review. Prog Cardiovasc Dis. Sep-Oct 2019;62(5):436-443. doi: 10.1016/j.pcad.2019.11.001. Epub 2019 Nov 7.

[4] Khaw KT, Sharp SJ, Finikarides L, et al. Randomised trial of coconut oil, olive oil or butter on blood lipids and other cardiovascular risk factors in healthy men and women. BMJ Open. 2018;8(3):e020167. Published 2018 Mar 6. doi:10.1136/bmjopen-2017-020167

[5] Fundación Española de la Nutrición (FEN). Aceite de coco y salud. 2 marzo, 2018. Disponible en: https://www.fen.org.es/blog/aceite-de-coco-y-salud/#:~:text=El%20aceite%20contiene%20899%20kcal,palm%C3%ADtico%20(C16%3A%200)


[i] Jurenka J. S. (2009). Anti-inflammatory properties of curcumin, a major constituent of Curcuma longa: a review of preclinical and clinical research. Alternative medicine review : a journal of clinical therapeutic14(2), 141–153.

[ii] Hay, E., Lucariello, A., Contieri, M., Esposito, T., De Luca, A., Guerra, G., & Perna, A. (2019). Therapeutic effects of turmeric in several diseases: An overview. Chemico-biological interactions310, 108729. https://doi.org/10.1016/j.cbi.2019.108729

[iii] Hewlings, S. J., & Kalman, D. S. (2017). Curcumin: A Review of Its’ Effects on Human Health. Foods (Basel, Switzerland)6(10), 92. https://doi.org/10.3390/foods6100092

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