Nutrición en la tercera edad

El envejecimiento es una situación biológica que conlleva una disminución gradual de las capacidades físicas y mentales, como consecuencia de una acumulación de daños moleculares y celulares a lo largo del tiempo[1]. Cada individuo tiene su propio proceso de envejecimiento.

¿Conoces los cambios fisiológicos que ocurren en la tercera edad?

Uno de los cambios más importantes durante el envejecimiento es la reducción de la masa muscular y la pérdida de masa ósea. Las necesidades energéticas disminuyen y presentan menor tolerancia al ejercicio físico, con un aumento en el riesgo de caídas y fracturas. Es indispensable un aporte óptimo de calcio y vitamina D durante la tercera edad para minimizar estos riesgos[2], [3]. Adicionalmente, se produce un aumento de grasa corporal acumulándose principalmente en la región abdominal2.

Los órganos de los sentidos también se ven afectados con el envejecimiento. Existe una disminución del gusto junto a una pérdida del olfato, disminuyendo por ello el placer de comer y aumentando la posibilidad de perjudicar el estado nutricional2.

Otro cambio fisiológico importante es la función motora del tubo gastrointestinal. Se produce un enlentecimiento del tránsito intestinal, una disminución en la absorción de nutrientes y una menor liberación de hormonas y fermentos gastrointestinales, lo que condiciona la digestión de las personas mayores[4].

Es importante destacar que un gran número de personas durante el envejecimiento pierden la dentadura o padecen enfermedades como disfagia, reflujo gastroesofágico y gastritis atrófica, lo que condicionan su alimentación pudiendo repercutir en el estado nutricional, ya que presentan una menor absorción de nutrientes esenciales como vitamina B12, hierro, calcio y vitamina D3.

Nutrición en la tercera edad

Con la edad se va produciendo una disminución de las necesidades energéticas.  Al quemar menos calorías tienden a ganar peso, por lo que se recomienda que las personas de edad avanzada, ingieran menos calorías que los adultos3.

La OMS afirma que el gasto energético basal decrece un 7-10% del total cada 10 años a partir de los 60 años de edad[5]. Al tener que consumir menor cantidad de calorías, se hace más difícil cumplir con los requerimientos nutricionales diarios, por lo que se le debe dar importancia a los alimentos de alta calidad nutricional ricos en nutrientes pero no en calorías, como lo son las frutas, hortalizas y cereales integrales, entre otros. Se debe evitar consumir alimentos calóricos procesados con alto contenido de azucares simples y grasas saturadas como bollería, golosinas, alimentos fritos, entre otros3.

¿Cambio de dieta?

La dieta de un adulto mayor debe de ser fácilmente manejable, ofreciendo texturas fáciles de masticar para aquellas personas que lo necesiten6. Se recomienda utilizar técnicas culinarias simples como hervido, plancha, marinado, adobado, escalfado, vapor, asado y encurtido2, lo cual hará que la comida tenga más sabor y sea más apetecible y saludable. Se debe controlar la sal (<6g/día), las especias y condimentos que se le añadan a los platos6.
Para personas mayores que presenten disfagia, se pueden modificar la textura de las comidas triturándolas por ejemplo, y así asegurar que se cubran todas las necesidades nutricionales2.

Por último, se debe hacer mucho énfasis en la ingesta hídrica. En la dieta de las personas de edad avanzada, el agua debe considerarse tan importante como un nutriente[6]. Las personas mayores presentan una alteración en los mecanismos reguladores de la sed, lo que hace que tengan la sensación de sed mucho más tardía que lo normal y una saciedad precoz, siendo mucho más susceptibles a la deshidratación3.

En los adultos mayores se debe insistir para que realicen una ingesta liquida, aunque no presente sed. Se recomienda que la ingesta diaria de líquidos sea en torno a 2,5 litros de agua6.

¡Y recuerda! Es muy importante adaptar la dieta a la circunstancia de cada persona, ya que la capacidad de ingerir, digerir, absorber y utilizar los nutrientes puede variar.


[1] OMS. Envejecimiento y Salud. 5 de febrero 2018. Acceso el 28/07/2020 https://www.who.int/es/news-room/fact-sheets/detail/envejecimiento-y-salud

[2] Comunidad de Madrid. Alimentación en personas mayores. Acceso el 2/07/2020. Disponible en: https://www.comunidad.madrid/servicios/salud/alimentacion-personas-mayores

[3] SEGG. Sociedad Española de Geriatría y Gerontología. Nestle Health Science. Nutrición en el Anciano. Guía de Buena Práctica Clínica en Geriatría. Madrid. Acceso el 06/07/2020. Disponible en: https://www.segg.es/download.asp?file=media/descargas/guia_NESTLE.pdf

[4] Corujo Rodriguez E, De Guzman Perez Hernandez D. Cambios más relevantes y peculiaridades de las enfermedades en el anciano. Acceso el 06/07/2020. Disponible en:  https://www.segg.es/download.asp?file=/tratadogeriatria/PDF/S35-05%2003_I.pdf

[5] Sociedad Española de Geriatría y Gerontología. Envejecimiento y Nutrición. Dieta Ideal para los mayores.  Acceso el 06/07/2020. Disponible en:  https://www.segg.es/media/descargas/ENVEJECIMIENTO%20Y%20NUTRICION.%20Dieta%20ideal.pdf

[6] SEGG. Sociedad Española de Geriatría y Gerontología. Alimentación y nutrición saludable en los mayores. Mitos y realidades.  Acceso el 06/07/2020. Disponible en:  https://www.segg.es/media/descargas/GU%C3%8DA%20ALIMENTACI%C3%93N%20Y%20NUTRICI%C3%93N%20SALUDABLE.PDF

 
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